3.7.06

el ruido y el silencio

Odio el ruido. Llevo semanas en medio del ruido, en el curro, en casa, en la calle, de noche... se hace insoportable. Cuando llega el verano parece que es lícito gritar, poner la música más alta, hacer reformas en la oficina o el piso... y me duele la cabeza. Me duele la cabeza por el puto ruido, porque se instala dentro de mí y no me deja pensar con claridad. Ahora mismo siento que tengo una lija entre mi cerebelo y mi lóbulo frontal, dejándolo todo bien liso.

Este ruido se repite en mi cabeza cuando mis neuronas se pelean entre ellas. Empieza una batalla: a la izquierda, las neuronas Racionales y a la derecha, las Irracionales. En principio se podría pensar que es una batalla injusta, porque las Racionales ganarían de calle. Tienen una estrategia acurada, un plan trazado al mil·límetro y todos los flancos cubiertos. Su batallón está entrenado para cualquier eventualidad, siguiendo unas normas estrictas de comportamiento, siguiendo lo que el jefe Raciocinio manda. Saben lo que es bueno para lograr su propósito y lo que es malo.

En cambio, las neuronas Irracionales van por libre. Se parecen a los republicanos en la guerra civil: cada uno por su lado, formando milicias, pequeños escuadrones que no se hablan con el resto, sin seguir un único mando. Van a la suya, mal preparadas, mal entrenadas, borrachas perdidas. Y empieza la batalla.

Las Racionales empiezan dominando: disparan desde lejos, avisando, preparando el terreno para la batalla cuerpo a cuerpo. Envuelven a las Irracionales con una maniobra digna de Napoleón, las encierran en un círculo y empieza la batalla. Pero ahí surge el empuje Irracional. Al verse perdidas, las neuronas Irracionales reaccionan y se lanzan contra las Racionales, les plantan cara, las vencen en un abrir y cerrar de ojos. Y luego el silencio, la calma que viene después de la tormenta. Las Irracionales han ganado, se hace lo que ellas querían. Pero es una decisión Irracional, no meditada, no estudiada y por lo tanto sin futuro.

"Toma consejo en el vino, pero decide después con el agua" Benjamín Franklin

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Dicen que después de la tormenta viene la calma...
algunos de nosotros simplemente no sabemos vivir en "silencio".

lacanaria dijo...

Te entiendo, a veces me pasa lo mismo. Los alemanes llaman a eso "blitzkopf", creo. No es una migraña, es una putada. Te duele la indecisión...

Candyman dijo...

duele, jode, tortura, pero en el fondo prefiero tener estas dudas a ser un ser gris, insípido, incolor e insaboro (¿?)